El Pablo Escobar sueco al que acusan de financiar el narcotráfico desde Barcelona

Los policías que siguen sus pasos desde 2007 apuntan a que no le gusta que la droga pase por sus manos. Afincado en Barcelona hace más de una década, el sueco Jonas Sture Falk juega en otra liga. Lo definen como el banco de narcotraficantes, un hombre al que acuden otros grupos criminales para que financie los cargamentos de cocaína que introducen en Europa: pone el dinero, cobra los intereses y no se acerca a la mercancía. Su nombre apenas se conoce en España, pero en Colombia se le apodó como el ‘Pablo Escobar sueco’ y en su país natal como ‘Billy el Niño’, llegando incluso a emitirse un documental sobre él en la televisión pública. Atracador de bancos en su juventud y presunto narcotraficante en la actualidad, el último capítulo de su historial delictivo se ha producido en Barcelona, donde fue detenido el pasado 25 de septiembre por la Policía Nacional.

Fuentes de la investigación lo sitúan como uno de los hombres fuertes de la mayor red criminal detectada hasta la fecha en el Levante. La operación contra este grupo, bautizada como Beautiful, arrancó en enero de 2018 y su última fase se produjo la pasada semana, saldándose la misma con 81 detenidos y 13.200 kilos de cocaína incautados. Los indicios apuntan a que Sture ponía parte del dinero para traer la droga desde Latinoamérica, una línea de investigación que arrancó después de que le vieran reunirse con el principal cabecilla de la red, el empresario alicantino Juan Andrés Cabeza. Según explican fuentes de la investigación, los agentes que vigilaban a Sture estaban practicando un seguimiento cuando detectaron que a su alrededor había varios sujetos que parecían policías de incógnito. No se equivocaban: se trataba del equipo policial que seguía los pasos de Cabeza. A partir de ese momento, ambos grupos trabajaron codo con codo.

 

Tras meses siguiendo sus movimientos, labor que les permitió confirmar el presunto traslado de bolsas con dinero de un punto a otro, el 25 de septiembre los GEO pusieron las esposas a Sture en su casa de Sitges. En el operativo también fueron arrestadas su mujer y su suegra, ambas de nacionalidad colombiana, país en el que el sueco tiene importantes contactos del narcotráfico, explican las fuentes consultadas. Sture, sin embargo, niega tener relación alguna con el mundo de la droga. La Fiscalía no le cree y ha pedido su ingreso en prisión provisional, pero el juzgado de guardia de Vilanova i la Geltrú lo ha dejado en libertad por el momento con la condición de que comparezca tres días a la semana en sede judicial. La decisión no ha sentado bien a los agentes que llevan más de una década investigando a Sture, pues este ya se ha librado en ocasiones anteriores de la cárcel pese a la gravedad de los hechos imputados.

En 2010, Sture fue detenido en Colombia en la conocida como operación Playa, investigación que también contó con la participación de la Policía Nacional. Durante tres años, los agentes controlaron cada uno de sus movimientos y, según explican, detectaron el nuevo método que había ideado para introducir droga en Europa: en lugar de los habituales buques mercantes, el sueco apostaba por veleros de lujo para transportar la cocaína. Después de incautarse un cargamento de 1.391 kilos en una de las embarcaciones que cruzaba El Caribe, Sture fue detenido. “Así cayó Jonas Sture, el Pablo Escobar de Suecia“, tituló el diario ‘El Tiempo’ en enero de 2011. En un país en el que las noticias sobre el narcotráfico no escasean, el sueco logró hacerse un hueco en los titulares, atención mediática que no tardó en trasladarse a su país natal tras ser deportado.

 

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Los policías que siguen sus pasos desde 2007 apuntan a que no le gusta que la droga pase por sus manos. Afincado en Barcelona hace más de una década, el sueco Jonas Sture Falk juega en otra liga. Lo definen como el banco de narcotraficantes, un hombre al que acuden otros grupos criminales para que financie los cargamentos de cocaína que introducen en Europa: pone el dinero, cobra los intereses y no se acerca a la mercancía. Su nombre apenas se conoce en España, pero en Colombia se le apodó como el ‘Pablo Escobar sueco’ y en su país natal como ‘Billy el Niño’, llegando incluso a emitirse un documental sobre él en la televisión pública. Atracador de bancos en su juventud y presunto narcotraficante en la actualidad, el último capítulo de su historial delictivo se ha producido en Barcelona, donde fue detenido el pasado 25 de septiembre por la Policía Nacional.

Fuentes de la investigación lo sitúan como uno de los hombres fuertes de la mayor red criminal detectada hasta la fecha en el Levante. La operación contra este grupo, bautizada como Beautiful, arrancó en enero de 2018 y su última fase se produjo la pasada semana, saldándose la misma con 81 detenidos y 13.200 kilos de cocaína incautados. Los indicios apuntan a que Sture ponía parte del dinero para traer la droga desde Latinoamérica, una línea de investigación que arrancó después de que le vieran reunirse con el principal cabecilla de la red, el empresario alicantino Juan Andrés Cabeza. Según explican fuentes de la investigación, los agentes que vigilaban a Sture estaban practicando un seguimiento cuando detectaron que a su alrededor había varios sujetos que parecían policías de incógnito. No se equivocaban: se trataba del equipo policial que seguía los pasos de Cabeza. A partir de ese momento, ambos grupos trabajaron codo con codo.

PABLO GABILONDO

Tras meses siguiendo sus movimientos, labor que les permitió confirmar el presunto traslado de bolsas con dinero de un punto a otro, el 25 de septiembre los GEO pusieron las esposas a Sture en su casa de Sitges. En el operativo también fueron arrestadas su mujer y su suegra, ambas de nacionalidad colombiana, país en el que el sueco tiene importantes contactos del narcotráfico, explican las fuentes consultadas. Sture, sin embargo, niega tener relación alguna con el mundo de la droga. La Fiscalía no le cree y ha pedido su ingreso en prisión provisional, pero el juzgado de guardia de Vilanova i la Geltrú lo ha dejado en libertad por el momento con la condición de que comparezca tres días a la semana en sede judicial. La decisión no ha sentado bien a los agentes que llevan más de una década investigando a Sture, pues este ya se ha librado en ocasiones anteriores de la cárcel pese a la gravedad de los hechos imputados.

En 2010, Sture fue detenido en Colombia en la conocida como operación Playa, investigación que también contó con la participación de la Policía Nacional. Durante tres años, los agentes controlaron cada uno de sus movimientos y, según explican, detectaron el nuevo método que había ideado para introducir droga en Europa: en lugar de los habituales buques mercantes, el sueco apostaba por veleros de lujo para transportar la cocaína. Después de incautarse un cargamento de 1.391 kilos en una de las embarcaciones que cruzaba El Caribe, Sture fue detenido. “Así cayó Jonas Sture, el Pablo Escobar de Suecia“, tituló el diario ‘El Tiempo’ en enero de 2011. En un país en el que las noticias sobre el narcotráfico no escasean, el sueco logró hacerse un hueco en los titulares, atención mediática que no tardó en trasladarse a su país natal tras ser deportado.

Nacido en Estocolmo en 1972, Sture ha acaparado portadas desde su juventud. Como atracador de bancos, destaca una noticia de 1995, cuando el presunto narcotraficante iba a ser juzgado por asaltos con violencia y, en el último momento, fue liberado por un motorista que encañonó a los funcionarios con una escopeta. Tres semanas después, el sueco ya estaba robando de nuevo. En 2010, sin embargo, nadie acudió a su rescate y le cayeron 18 años de cárcel por tráfico de drogas. La sentencia parecía poner punto y final al historial delictivo de Sture, pero su caso no tardó en dar un nuevo giro de película: tras recurrir la sentencia, logró su puesta en libertad en 2014, para lo que el nuevo tribunal sostuvo que había una “duda razonable” en cuanto a su relación con el narcotráfico. Días después, Sture fue detenido y extraditado a España, donde se le seguía acusando por la operación Playa.

Las fuentes consultadas explican que todavía está pendiente de juicio por esos hechos, pero el procedimiento siempre ha ido a trompicones e incluso se suspendió una vista, después de que no se le tomara declaración con todas las garantías. Ya en 2015, la Fiscalía pedía para él 20 años de cárcel y una multa de 40 millones de euros, pero el caso está ahora en manos de la Audiencia Provincial de Barcelona. El sueco sigue así en libertad, lo que le ha permitido protagonizar un documental producido por la televisión pública en 2018. Bajo el título de ‘Operation Playa’, el archivo se puede encontrar en su página web junto a una sugerente presentación: “¿Hasta dónde puede llegar la policía en su búsqueda de presuntos delincuentes? Obtenemos información sobre el trabajo secreto de la policía en la búsqueda de pruebas contra Jonas Falk”. Mientras en Suecia se estrenaba el documental, agentes de la Policía Nacional controlaban los contactos de Sture con una de las mayores redes criminales de España.

 

Tomado de: www.elconfidencial.com