LA CLAVE DEL DÓLAR EN COLOMBIA ES LA REACTIVACIÓN GLOBAL

El dólar en Colombia ha venido presentando una corrección importante en su tendencia y la TRM se ha situado por debajo de $3.800 por primera vez desde hace casi dos meses. Por eso, esta semana dedico la columna a analizar qué ha llevado la tasa de cambio a estos niveles.

El dólar es, sin lugar a duda, un tema recurrente en mis clases, charlas, pódcast y, por supuesto, columnas, ya que el comportamiento de la divisa es en sí mismo una señal que permite analizar cómo muchas fuerzas externas y locales interactúan. Por eso, en el gráfico 1 muestro el comportamiento de la TRM durante los últimos seis meses: la comparo con el índice DXY del dólar, que está compuesto por las tasas de cambio de seis socios comerciales de Estados Unidos, de las cuales el euro tiene el mayor peso con alrededor de 57%, seguido del yen con 13,6%, la libra esterlina con 11,9%, el dólar canadiense con 9,1%, la corona sueca con 4,2% y el franco suizo con 3,6%.

Lo que se puede leer en este índice es que, a mayor nivel, se evidencia un fortalecimiento del dólar en el mundo, tal y como puede verse entre el 9 y el 19 marzo, cuando se registró un crecimiento de 8,28% —al pasar de 94,9 a 102,8—, ocasionado por el aumento de demanda del dólar: los inversionistas buscaron refugio en la divisa ante el aumento de casos de coronavirus en el mundo y el inicio de toma de medidas de aislamiento en varios países. No es de extrañar que, durante ese mismo periodo, el comportamiento de la TRM revele también un aumento, pues pasa la barrera de $4.000 por dólar por primera vez en su historia y registra un crecimiento de 15,17%.

dólar por Gregorio Gandini

Gráfico 1. Crédito: elaboración propia. Fuente de datos: Bloomberg.

Algo que está detrás de todo el análisis —y entre tanta información se pierde— es que el dólar, tanto global como localmente, es un mercado; como tal depende de fuerzas de compra y venta o de oferta y demanda, fuerzas que, además, se intersecan en aquellos dos escenarios. Lo que vemos en el gráfico 1 es que existe una relación importante entre el dólar global y el local. Por eso, después del pico que se vio en marzo, la tendencia se hace lateral para la TRM, que se ha mantenido en niveles históricamente altos por encima de $3.900. Ahora la pregunta es: ¿qué factores afectan la TRM, entonces? Creo que la respuesta se puede dividir en dos: los locales y los globales.

Jugando de locales

En el aspecto local, las fuerzas se centran en dos protagonistas: el Banco de la República y el precio internacional del petróleo, más específicamente de la referencia Brent, que es la que aplica para Colombia. Así que, como se dan cuenta, inclusive uno de los aspectos locales, el petróleo, es en realidad también global, pero lo menciono en esta parte por el componente estructural que tiene en la economía de Colombia, debido al alto nivel de nuestras exportaciones (alrededor de 40%).

Respecto al Banco de la República: desde el 18 de marzo, tomó medidas extraordinarias que le permiten inyectar liquidez al mercado cambiario, con la realización de operaciones SWAP, en las que vende dólares y los recompra 60 días después; la renovación de non-delivery forwards, y compras directas de dólares al Gobierno Nacional. Lo que se busca con estas medidas es aumentar la oferta de la divisa y así reducir su precio; en este caso, la tasa de cambio.

Es importante entender que estos esfuerzos del Emisor tienen un efecto transitorio sobre el mercado cambiario, en especial en los días en que se realizan las operaciones, pero en ningún momento podrán contrarrestar de forma permanente las fuerzas estructurales que afectan la tasa.

Respecto a otras medidas del Banco, un posible efecto secundario a tener en cuenta en el QE o compra de títulos, es que puede empujar a la baja la tasa yield de los TES. Ya vemos los títulos con vencimiento de julio de 2024 negociándose a tasas por debajo del 5%, un nivel históricamente bajo. Aquello puede desincentivar a mantener o aumentar la posición de fondos extranjeros en dichos títulos e, incluso, reducirla, así como generar mayor demanda por dólares y aumento en la tasa de cambio.

Una de estas fuerzas estructurales en Colombia es el comportamiento del precio del crudo, que ha mostrado un aumento importante con el Brent alrededor de US$36, desde un precio de US$19,33, registrado el 21 de abril; al mismo tiempo en que la referencia WTI llegaba por primera vez en la historia a precios negativos. De continuar esta tendencia creciente, habrá un efecto en el mercado cambiario al aumentar la cantidad de dólares (oferta) que entran por el flujo de exportaciones y, así, se genera una reducción en su precio (tasa de cambio).

Pero el mundo es muy grande

Hablando del dólar en términos globales, como se puede ver en el índice DXY, hay que decir que se mantiene en un rango entre 98 y 100, afectado por diferentes fuerzas. Creo que la más significativa es, sin duda, la percepción de riesgo de los inversionistas, que se ha mantenido centrada en los efectos económicos del coronavirus. Se ha sentido una nueva ola de optimismo por la reactivación parcial de ciertas economías, lo que aumenta el apetito por activos de riesgo que pueden estar en niveles bajos de precio y llevar a entradas de divisas (oferta) y a una reducción en la tasa de cambio.

Además, si combinamos este cambio en la percepción del riesgo con las políticas expansivas de la Reserva Federal, que está inyectando dinero en la economía a un ritmo aún más acelerado que durante la crisis del 2008, se alinean los incentivos para que esos dólares salgan de Estados Unidos a destinos con mayor riesgo y rentabilidades, lo que debilitaría la divisa y resultaría mostrando una reducción en el DXY.

Hay una expectativa de reactivación de las economías, que también mejoran las expectativas de demanda de crudo. Hay un optimismo que, sin embargo, es frágil, un optimismo que podría verse destruido si apareciera una segunda ola del virus, que revierta de forma aún más fuerte esta tendencia. Por eso, la clave está en cómo se desarrolle esta reactivación de las economías, no solo en Colombia sino en el mundo.

Tomado de: Revista Dinero